Un Viaje Hacia el Pasado y el Legado Cultural de un Pueblo

templo sn con logo e&p

Muchos viajan por el gusto y el placer; algunos otros viajamos por trabajo. En esta ocasión, nuestro viaje es hacia Tumbalá, un pueblo ch´ol enclavado en la zona norte del Estado de Chiapas.

El viaje inicia en San Cristóbal de Las Casas, en donde nos tocó elegir qué comer. Tras debatir si buscar un corte argentino o comida italiana, nos decidimos por esta última y encontramos una pequeña joya: la Trattoria Catanzaro. Es un ristorante italiano con il tocco e il sapore de la nonna, como dirían, ya que toda su pasta es hecha a mano. Un rincón acogedor con un sabor tanto en su comida como en sus postres muy diferente, pero con una calificación de 10.

Después de unas lasañas, pastas, panna cottas y unos vasos de vino, continuamos con nuestro camino; había que llegar a trabajar. Avanzamos hacia Ocosingo, donde pernoctamos para, al día siguiente, salir muy temprano hacia Tumbalá.

El aroma de la niebla y el café Firme

Tumbalá es un municipio con un entorno maravilloso, dueño de uno de los pocos bosques de niebla que sobreviven en la región. Cuentan sus pobladores que antes se podían ver quetzales cruzando el cielo. Es, quizá, una de las cabeceras municipales con mayor historia de la zona, ya que en sus tierras se instalaron a finales del siglo XIX fincas cafetaleras históricas como El Triunfo y El Porvenir S.A., que después se consolidarían como la German American Coffee Company, una de las empresas cafetaleras más importantes por su nivel de inversión.

Este fenómeno se entiende como parte de la política agraria nacional “progresista” del entonces presidente Porfirio Díaz, la cual transformó las dinámicas locales y llevó a que los ch´oles pasaran  a trabajar para los inversores extranjeros.

Aunque en la actualidad la producción de café ha disminuido en volumen, el grano se sigue cultivando con orgullo. Camino a la cabecera municipal, sobre la carretera, encontramos a Joshil, una de las localidades más grandes de la zona. Su economía es puramente agrícola y, entre sus parcelas, destaca la producción de un café que sobresale por su enorme sabor y cuerpo, una firma noble que se debe, quizás, a su cultivo a 1,200 msnm.

Allí, el “inge” Diego (como le dicen a Diego Arcos) nos compartió e invitó una taza de su cosecha: un café con un tueste fuerte, tirando a oscuro, con gran cuerpo y un sabor en taza de un amargor afrutado muy elegante. Su marca se llama Xuk´ul, una palabra hermosa y compleja para quienes solo hablamos castellano, que en lengua ch´ol significa: “Firme, Tranquilo e Inquebrantable”.

El Corazón de Piedra: El Templo de San Miguel Arcángel

De todo lo que podemos ver y respirar en Tumbalá, lo que más llama la atención y domina el paisaje es el templo de San Miguel Arcángel. Se dice que tiene más de 400 años de pie; es una de esas bellezas escondidas de la selva que, cuando uno las descubre de frente, resaltan y hacen maravillar la vista.

A nivel de registros históricos, no hay a ciencia cierta datos exactos, sin embargo este templo es uno de los tesoros más subestimados del patrimonio virreinal en el norte de Chiapas. Su historia no está documentada en grandes tomos como los templos de San Cristóbal de las Casas o Chiapa de Corzo, sino que se ha reconstruido pacientemente a través de crónicas de órdenes religiosas, archivos de la antigua Intendencia de Ciudad Real y la propia tradición oral ch’ol. Intrigado por su particular pasado, decidí ordenar algunas notas para escribir esta pequeña reseña a criterio mío de lo escuchado y leído tratando de brindar un reconocimiento a sus cuatro siglos de existencia:

1. El Contexto de la Fundación (Fines del Siglo XVI)

Antes de la llegada de los colonizadores, los mayas ch´oles vivían dispersos en las intrincadas y montañosas selvas del norte del estado. La fundación del pueblo y la primera traza de la iglesia se le encarga históricamente a la labor del fraile dominico Fray Pedro de Lorenzo (famoso por haber fundado también Palenque y Yajalón) hacia las últimas décadas del siglo XVI, bajo la política colonial diseñada para concentrar a las poblaciones y facilitar el control territorial y la evangelización.

2. Construcción y Arquitectura Colonial

A diferencia de los templos barrocos de las grandes ciudades, el de Tumbalá se edificó bajo los criterios de una iglesia de doctrina rural:

  • Materiales de la Región: Los muros se levantaron con mampostería pesada (piedra de río y de cantera local pegada con mezclas de cal), diseñados con un grosor imponente para resistir el clima extremadamente húmedo, las lluvias torrenciales y los sismos constantes.
  • Planta de Nave Única: Cuenta con una estructura clásica de una sola nave alargada con un presbiterio al fondo. Originalmente, su techumbre fue de vigas de madera tejidas con paja o palma, evolucionando más tarde al uso de la teja de barro.
  • Fachada Sobria: Presenta una silueta austera pero imponente, típica del estilo dominico modesto en zonas indígenas, con un campanario o remate que dominaba visualmente el paisaje desde la parte más alta del terreno asignado al pueblo.

3. El Aislamiento como Escudo Cultural (Siglos XVII al XIX)

Durante la época virreinal y tras la Independencia, Tumbalá padeció —y a la vez se benefició de— un aislamiento geográfico severo. Las crónicas de los obispos que realizaban visitas pastorales en los siglos XVII y XVIII detallan que llegar aquí requería días de camino a caballo o a pie por senderos de lodo totalmente impracticables en la época de lluvias.

Este aislamiento provocó que el templo se convirtiera en un búnker de sincretismo religioso: el sistema español impuso a San Miguel Arcángel como el santo patrono —el arcángel guerrero que defendía la fe—, pero la comunidad ch’ol adoptó la figura fusionándola con sus propias deidades prehispánicas protectoras de los cerros, las cuevas y el cultivo del maíz.

4. El Siglo XX y la Resistencia Comunitaria

La historia moderna del edificio estuvo marcada por eventos convulsos en el estado:

  • El Auge Cafetalero: Con el asentamiento de las grandes fincas de inversión extranjera, la dinámica social cambió drásticamente. Sin embargo, el templo permaneció como el único bastión de identidad indígena frente a la fragmentación de la tierra comunal.
  • La Persecución Religiosa (Años 1920 y 1930): Durante la época en que el radicalismo antirreligioso afectó con fuerza al vecino estado de Tabasco e influyó en el norte de Chiapas, muchos templos fueron clausurados o destruidos. El templo de Tumbalá sobrevivió y conservó sus imágenes porque la comunidad ch’ol defendió el edificio físicamente y resguardó las piezas sagradas en las montañas de los alrededores hasta que pasó la tormenta política.

5. El Legado Vivo: La Fiesta de San Miguel

Hoy en día, el verdadero valor histórico del templo reside en que sus muros siguen albergando rituales de origen ancestral. Cada 29 de septiembre, durante la fiesta patronal de San Miguel Arcángel, el espacio se transforma de forma radical: se llena del humo del copal, el aroma de las flores de la región y cientos de velas encendidas directamente en el suelo.

La música del tambor y el pito (la flauta de carrizo tradicional) retumba en su atrio, acompañando danzas tradicionales que conectan directamente al habitante actual de Tumbalá con su pasado prehispánico y virreinal.

Al final del día, el Templo de San Miguel Arcángel de Tumbalá no destaca por albergar retablos cubiertos de oro, sino por ser un monumento a la resistencia cultural y a la adaptabilidad de una comunidad que tomó un espacio impuesto por la colonia y lo convirtió en el pilar inquebrantable de su propia identidad. Una parada obligada para los amantes de la historia, la arquitectura y las tradiciones vivas.

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